Pérdidas dolorosas. – @Resist_VZLA2017

La pérdida de mis seres queridos siempre ha tocado las fibras de mi corazón, pero en formas e intensidades diferentes.

José Rafael

Primero perdí a mi abuelo paterno José Rafael, producto de una combinación de diabetes y edad avanzada. Él estuvo en cama por unos 6 meses y fue atendido por mi abuela, mi padre y sus hermanas y hermanos. Yo estaba muy niño para ese entonces (10 años) y de repente no asimilé en profundidad el significado de esa pérdida posiblemente porque el contacto con mi abuelo había sido muy corto.

Vicenta Amada

Unos 5 años después nos dejó mi abuela Paterna.

Victor Toribio

Ya un poco mayor (ya estudiando en la universidad en el extranjero) mi hermana me llamó para notificarme la muerte de nuestro abuelo paterno Víctor Toribio.  En ese momento, recordé cuando nos despedimos en Venezuela, previo a mi viaje al exterior. Sus palabras fueron: probablemente moriré antes de que tu regreses y esta será la última vez que me veas. Dios te bendiga.

Fue un duro golpe y dolió más por cuanto no pude venir al país al sepelio.

Luis Rafael

En 1.985 mi padre (Luis Rafael) se perdió en su avioneta (la historia en el blog) y apareció muerto a los 2 años en una montaña cerca del Ávila.

Este fue posiblemente, el primer golpe verdaderamente fuerte en la vida para mí, no solo por las circunstancias que rodearon la desaparición y búsqueda de mi padre sino porque durante su desaparición, yo siempre pensé que estaba secuestrado y por consiguiente, vivo.

Mi vida cambió radicalmente con este hecho. Cambié de trabajo, después me divorcié y estuve separado de mis hijos por periodos muy largos, principalmente por la distancia (ellos en el Zulia y yo en Margarita) y también porque mi situación económica comenzó a flaquear.

Maria Jesusita

En el año 2005 se fue a los 95 años, María Jesusita, mi abuela materna. Murió tranquila, en paz, mientras dormía, sin ningún trauma o angustia. Yo estaba en una reunión en Caracas y mi esposa me llamó para darme la noticia. Asistí a su sepelio. Acompañé a mi madre mientras se despedía de su madre.

Luis Alfredo

En el 2018, perdí en la ciudad de Miami a mi hijo Luis Alfredo (30 años) producto de un cáncer muy extraño. Se lo habían detectado a mediados del año anterior (2017) cuando él perdió el conocimiento mientras jugaba con su hijo Joaquín. Lo trasladaron a la clínica y después de los exámenes le detectaron el cáncer. De una vez comenzó el tratamiento con quimioterapia y la evolución fue positiva. Lo fui a visitar en febrero del año 2018 y estuve con él y su familia por mes y medio aproximadamente. En una de sus visitas al médico donde lo acompañamos su madre, su hermana y yo, este le dio un reposo por tres meses para que se recuperara de las quimios y después de ese periodo, seria re evaluado y se decidiría qué camino tomar: continuar con las quimios u operación para extraer los tumores que hubieren. Ese día la alegría fue grande. Lloramos de alegría y nos abrazamos junto con él.

Luis Alfredo

Momentos imborrables compartidos con Luis Alfredo, Joaquín y su esposa. Carla Sofía, que vivía aparte con su pareja, nos acompañaba también y compartimos agradables momentos. La madre de Luis también estaba con nosotros.

Regresé a Venezuela a finales de marzo y el 23 de mayo, me informaron desde Miami que mi hijo se había sentido mal y lo habían llevado de emergencia a la clínica. Una vez en la clínica cayó en coma y fue colocado en un equipo para ayudarlo a respirar. Una vez evaluado por los médicos, descubrieron que tenía muerte cerebral, y recomendaron su desconexión del equipo y se procedió en consecuencia una vez recibida la autorización. Eso fue el 23 de mayo en la tarde.

La madrugada del 24 de mayo, como a las 12:30 me llamó Paul informándome que murió mi hijo. Llore al conocer la noticia y aun lloro.

No he podido superar esa pérdida.

Con la ayuda de unos amigos, logré ir al sepelio de Luis Alfredo en Miami. Mientras velábamos su cuerpo, su madre y yo nos dimos un abrazo después de muchos años. Ambos lloramos. Al día siguiente, se procedió al sepelio.

Le di la bendición cuando su cuerpo fue depositado en su última morada…. Y lloré.

Descansa en paz hijo…. tu madre, tu hermana, tu hijo y yo siempre te llevaremos en nuestros corazones.

Quiero escribir una nota especial para Paul Perozo, el esposo actual de la madre de Luis Alfredo. Paul fue otro padre para mi hijo y le enseñó valores. Luis le tenía mucho cariño y por mi parte, para mí, es como un hermano. Gracias Paul.

El dolor sigue igual….

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