De cómo aprendí a leer… y a vivir – @Resist_VZLA2017

En esa época vivíamos en La Guaira. Mi padre trabajaba transportando pupitres y otros artículos escolares a las escuelas que se construían en toda Venezuela por lo que se ausentaba de casa con frecuencia motivado a los viajes.

En ese entonces, éramos 5 hermanos y yo tendría alrededor de 4 o 5 años. Aun no me había iniciado en el sistema escolar formal. Recuerdo que un domingo fuimos de visita donde uno de los mejores amigos de mi papa Maximiliano (también era margariteño). ¡Eran como hermanos!  de manera que las dos familias eran muy cercanas. Almorzamos ese día en la casa de los amigos y en la tarde regresamos a la nuestra. Mi padre debía viajar el lunes temprano.

Esa noche me dio fiebre y mi madre pensó que me había resfriado. Mi padre se fue de madrugada a su trabajo y mi mama ocupándose de todos nosotros y particularmente conmigo que aún no me recuperaba de la fiebre. Me revisó la garganta y estaba enrojecida. Para esa época era común que me diera amigdalitis y mama dedujo que era eso lo que tenía por lo que me dio las medicinas acostumbradas del caso. Pero nada. La fiebre aumentaba y yo casi no podía comer. Una vecina le dijo a mi mama para hacerme unos tocamientos con no sé qué menjurje, pero después de 2 o 3 tocamientos la situación empeoraba por lo que el miércoles decidió llevarme donde el medico en un centro de atención (ambulatorio). No había comido y la fiebre ya estaba en 40.

Recuerdo que cuando llegamos al ambulatorio había una cola de muchas madres con sus respectivos niños esperando ser atendidas por los médicos. Mi mamá se sentó a esperar, pero, de alguna forma, mi situación la alarmó y se levantó de la silla y fue a hablar con el médico. Este le explicó que entendía la situación pero que ella debía entender que había otras madres esperando en la cola. Ella se devolvió donde yo estaba y me cargó. Comencé a tener dificultad para respirar y la fiebre seguía altísima. Y conmigo cargado se fue de nuevo donde el Dr. Me cuenta ella que le dijo al Dr. de lo que se iba a morir si algo malo me pasaba. Que entendiera que yo estaba muy mal y que casi no podía respirar además de la fiebre altísima. El Dr. puso sus manos en mi frente y de una mandó a pasar al consultorio a mi mama conmigo.

Realizado el examen por el médico este puso cara de preocupación e hizo algunas llamadas telefónicas. Le explicó a mi mama que yo debía ser hospitalizado de inmediato porque estaba muy grave.

El propio Dr. contactó la ambulancia para que me llevaran al J.M. de Los Ríos en Caracas (El Hospital de Niños). Mi madre le preguntó si podía pasar por casa primero para dejar con alguien al resto de los niños y el Dr. accedió.

Cuando llegamos a casa, mi papá había llegado de su viaje y una vecina (la que estaba cuidando a mis hermanos) le explicó que me habían llevado al ambulatorio.

Él se asustó cuando vio la ambulancia y luego de oír la explicación de mi madre decidió acompañarme él al hospital.  Mi madre le dio los papeles que le había dado el médico y al leerlos vio una extraña palabra: DIFTERIA.

Mi mama le explicó lo que le dijo el médico quien comentó que el caso era muy grave. El pronóstico no era muy bueno.

En menos de una hora estábamos en el hospital, ya me estaban esperando y fui recluido en aislamiento total. Aún recuerdo con precisión esos días en ese cuarto solo. Las enfermeras y los médicos entraban y salían con frecuencia revisando que todo estuviese en orden… que estuviese vivo.

Mi papá tenía un médico amigo de margarita (el nombre o sobrenombre que recuerdo es Cheríco) que había terminado su posgrado en pediatría en el JM y de una lo buscó.

Resulta que el Dr. trabajaba en el JM y al hablar con mi papa, se fue a verme de inmediato. Mi papa regresó más tranquilo a casa cuando su amigo le dijo que él se encargaría de mi caso personalmente.

Una de las imágenes que nunca olvido es cuando fueron a visitarme mis padres por primera vez al hospital. No los dejaron entrar al cuarto. Tuvieron que conformarse con verme desde la ventanilla de la puerta. Recuerdo la cara de mi mama llorando. Yo, por supuesto, forrado en cables y con suero.

Pasaron como 2 o 3 semanas de estar hospitalizado, y yo aun en cama con tratamiento intensivo. No podía comer porque todo mi sistema digestivo estaba infectado.

La alimentación era por vía intravenosa (por lo menos es lo que recuerdo)

En eso estuve como mes y medio o 2 meses. Para ese entonces, cuando mis padres me visitaban, me dejaban con las enfermeras suplementos (comiquitas) de Superman, Tarzán y El Zorro. Después los dejaban debajo de la puerta pues ya yo podía levantarme y recogerlos. Lo mejor de todo es que, de alguna forma, los suplementos o comiquitas me incentivaron a aprender a leer pues yo no me conformaba solamente con las imágenes. Me convertí en un autodidacta. Cuando llegaban los suplementos los devoraba.

Cuando salí del hospital después de 3 meses, tenía algo así como una nueva familia, nuevos amigos. Había una enfermera que prácticamente me adoptó mientras estuve en el hospital… me entristece no recordar su nombre. Los doctores jugaban conmigo en los pasillos del hospital cuando ya estaban próximos a darme de alta, pero lo mejor de todo. … ya leía corrido y… ¡me salvé!

¡Superé esa terrible enfermedad!

PD: Después me enteré que toda la zona donde vivíamos en Catia La Mar fue aislada y todo el mundo vacunado. Cuando el Dr. en el ambulatorio hizo las llamadas telefónicas, era para reportar el caso al Ministerio de Sanidad (el de la época) y que estos tomaran las acciones correspondientes.

La enfermedad fue erradicada de Venezuela a través de campañas de vacunación continua. Desafortunadamente, regresó en los últimos 20 años.

PD 2: Esto lo encontré en google

Descripción general

  • Difteria

La difteria es una infección bacteriana grave que, por lo general, afecta las membranas mucosas de la nariz y la garganta. Típicamente, la difteria provoca dolor de garganta, fiebre, inflamación de las glándulas y debilidad. Pero su característica distintiva es la formación de una película de material gris y espeso que recubre la parte trasera de la garganta, y que puede bloquear las vías respiratorias y provocar dificultad para respirar.

La difteria es muy poco frecuente en los Estados Unidos y en otros países desarrollados gracias a la vacunación generalizada contra la enfermedad.

Existen medicamentos para tratar la difteria. Sin embargo, cuando alcanza los estadios más avanzados, la difteria puede dañar el corazón, los riñones y el sistema nervioso. Aun con tratamiento, la difteria puede ser mortal; hasta el 3 por ciento de las personas que la contraen mueren por su causa. Este

FIN

6 comentarios

  1. Pobrecito tú! Tuvieron que aislarte. Que horrible, eso la parte negativa! Si tu mamá no hubiese insistido, quizás otra seria la historia, Lo Positivo, aprendiste a leer corrido! Y aquí estas para contarnos tus historias, gracias a Dios!
    Un gusto enorme leer tus relatos 😉

    Le gusta a 1 persona

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