¿Dónde estás papá? – Continuación de “Carla Sofía” – @Resist_ VZLA2017

Cessna 206

Para el nacimiento de Carla Sofía, mis padres nos acompañaron durante el parto y también algunos días antes de Navidad. En el proceso, mi madre fue atendida de emergencia y la hospitalizaron por problemas de tensión arterial, pero con la atención y el tratamiento recomendado, se recuperó rápidamente. Compartieron momentos especiales con Carla Sofía y conmigo.

Una vez recuperada mi madre, decidieron regresar a la Isla. Los fui a despedir al aeropuerto donde mi padre había dejado su avioneta.

No sabía que esa sería la última vez que lo vería vivo.

Regresé a casa con mi preciosa hija y continué en mis actividades normales, en mi trabajo.

Un 28 de marzo, jueves santo, me había quedado en casa con Carla, ya tenía 3 meses. Mi esposa había salido a Ciudad Ojeda a realizar unas compras y yo estaba de guardia en la empresa.

Como a las 4 de la tarde recibí una llamada de mi hermano, desde Margarita. Cuando me habló, supe que algo andaba mal,

  • Humberto, me acaban de llamar del aeropuerto informándome que mi papa se perdió en la avioneta. Voy saliendo al aeropuerto.

Yo quedé en neutro… no sabía que preguntarle a mi hermano. No sabía cómo reaccionar. Mi hermano lloraba.

Le dije a mi hermano – mantenme informado.

Llegó mi esposa quien me había comprado un regalo: una caja de herramientas Proto.  Cuando bajó del carro le comenté lo que me dijo mi hermano y quedó en silencio. Tampoco sabía cómo reaccionar. No me habló de la caja de herramientas. Se hizo cargo de la niña y yo, de inmediato, le participé la novedad a mi supervisor en la empresa vía telefónica.

Ya entrada la noche llamé a mi hermano y me actualizó con más detalles:

Nuestro padre había salido de Margarita con 2 acompañantes. Dos conocidos que pidieron “la cola” hasta Maiquetía. El destino final de mi papá era el Aeropuerto de La Carlota en Caracas, sitio donde él dejaba su avión cuando iba de diligencias a la capital. El viaje había sido programado para buscar a 2 de mis hermanos que estaban en la capital con mis abuelos. Sin embargo, el avión dio un “toque” en Maiquetía donde se quedaron los 2 acompañantes que venían de Margarita y luego de una llamada telefónica que hizo mi papa, continuó el viaje hacia La Carlota tal como se había planificado originalmente.

Más tarde esa noche, me llamó mi supervisor en la empresa para actualizarse con la información y le comenté que yo debía ir a Maiquetía para estar presente en las labores de búsqueda y rescate (SAR) que se estaban preparando para encontrar a mi papa. Me dijo:

  • No te preocupes. Vete mañana temprano al aeropuerto que yo te busco un puesto en el avión de la empresa.

Esa noche no dormí. Intentaba enlazar diferentes tipos de información sobre el caso para llegar a alguna conclusión lógica. Con lo que tenía en ese momento, esa tarea era imposible.

Al día siguiente muy temprano me dirigí hasta el aeropuerto local donde tomé el avión de la empresa rumbo a Maiquetía.

Al llegar, de inmediato me dirigí a la oficina del SAR. Donde estaba un funcionario (Francisco Cachafeiro) quien me atendió e informó de lo que se estaba planeando hacer para la búsqueda de mi padre. Tenían un mapa de la zona y me explicó lo que planeaban hacer con diferentes grupos voluntarios de rescate. Así se inició la búsqueda.

Esa noche fui a dormir en casa de unos amigos/hermanos de toda la vida en El Cafetal.

Al día siguiente, fui a La Carlota. Allí, la antigua GN se preparaba para iniciar sus propias labores de búsqueda. Mi padre era muy apreciado por ellos. De hecho, la avioneta “pernoctaba” en sus instalaciones cuando mi padre debía permanecer en la capital durante la noche.

Había dos frentes o equipos de búsqueda: los rescatistas (Grupos SAR) que iban a pie (aproximadamente 100 voluntarios. Allí conocí a Enrique Martin, gran profesional, excelente persona) y los equipos aéreos de la GN por aire. Me dispuse a participar en las labores de búsqueda y de inmediato me monté en un helicóptero al mando del capitán Andrés Salazar Marcano [1], gran amigo de mi papa, quien estaba muy afectado por su desaparición. Hicimos el recorrido en helicóptero por la que “supuestamente” era la ruta que llevaba la avioneta de mi padre y ampliamos la búsqueda a zonas aledañas [2]. En eso estuvimos alrededor de 3 semanas con resultados negativos.

Trayectoria de la avioneta después de despegar en Maiquetia

El caso también pasó a manos de la PTJ (Policía Técnica Judicial) quien designó a un detective (Comisario Sixto Peña) para investigar el caso. El comisario se involucró en el caso y nos ayudó a despejar algunas dudas con orientación profesional.

Estuvimos más de tres meses en la búsqueda sin resultados. Recuerdo que en una de las actividades de búsqueda al sur del Estado Miranda, estaba con los rescatistas en una zona muy densa y comencé a sentir una fuerte picazón en el cuerpo. Al poco tiempo, descubrí varias garrapatas en mi piel y cuero cabelludo. Pero no me amilané por eso. Haría cualquier cosa por encontrar a mi padre. En cualquier circunstancia.

Con el pasar de los días y después de haber recuperado la grabación de la aeronave, comencé a hacer mis propios análisis y conclusiones sobre la desaparición de mi padre. Recordé cuando me daba instrucciones de vuelo al viajar con él en el avión, particularmente cuando volábamos a Caracas:

  • -Tienes que seguir esta ruta,
  • -Mantén esta altura,
  • – Recuerda que no puedes cruzar a la derecha ya que de este lado está El Ávila.

Comparé la ruta seguida por mi padre cuando se perdió con lo que me enseñaba y… no me cuadraba. “Aquí hay algo raro” pensaba.

Comencé a pensar en un secuestro. En esos tiempos, era común el robo de aeronaves para utilizarlas en actividades de narcotráfico. Me negaba a admitir que mi papa había tenido un accidente. Mucho menos que estaba muerto.

La teoría del secuestro tomaba forma en mi mente.

A mi hermana Aura se le ocurrió consultar a un “brujo” a ver que nos decía sobre el paradero de nuestro padre. Aun cuando yo no soy creyente de estas cosas fui a la consulta.

¡Había que agotar todas las opciones!

Una vez que hizo su “oración”, el brujo nos dijo que nuestro padre estaba vivo en una zona muy boscosa cerca de un río pero que estaba herido. Nos dijo más o menos el lugar donde podía estar y al día siguiente me fui con un grupo de rescatistas en búsqueda de mi padre.

No encontramos nada.

Después de tres meses de búsqueda sin resultados tuve que regresar a mis labores profesionales. La empresa me había dado todo el apoyo y las facilidades para buscar a mi padre, pero ya era hora de retomar mi trabajo.

Regresé a casa.

No pasó mucho tiempo cuando recibí una llamada telefónica. Quien llamaba no se identificó, solo dijo:

  • La avioneta está en una zona de Colombia llamada Villavicencio. Tu padre está vivo. Debes ir allá a buscarlo.

Al día siguiente, me dirigí al Consulado de Colombia para solicitar una visa. Me la dieron de inmediato y me preparé para salir hacia Colombia a buscar a mi padre. En el transcurso, se me ocurrió llamar al Comisario Peña, encargado del caso, (ya había cierta confianza con él) y me dijo:

  • ¿Tú sabes quién te llamo?

Le respondí que no.

  • Entonces espera más información. No te apresures porque todo puede ser una trampa con fines insospechables.

Recapacité con lo que me dijo y suspendí el viaje a Colombia hasta nuevo aviso.

Así fueron pasando los meses…

El 11 de mayo de 1987, un poco más de 2 años después de haberse perdido mi padre, un grupo o comando de la GN en misión de vigilancia en el Parque Nacional El Ávila, estaba en sus labores normales en el parque cuando un reflejo inusual en una montaña cercana los encandiló. Decidieron acercarse a ver de qué se trataba y descubrieron una avioneta Cessna 206 estrellada y con los restos del piloto.

YV 1242 CP

Reportado el hecho a los superiores, estos dedujeron que podría tratarse de la avioneta desaparecida en 1985. Confirmaron la información con las siglas del avión.

Era la avioneta de mi padre y sus restos.

Notificaron a mi hermano en Margarita quien viajó de inmediato a Caracas para corroborar la información y rescatar los restos de mi padre. En el proceso me llamó para informarme del hecho.

Wilfredo

Yo estaba en casa de un familiar de mi esposa en Cabimas y el teléfono de la casa estaba dañado. Solo recibía llamadas. Necesitaba comunicarme con mi supervisor en la empresa para solicitarle un puesto en el avión con destino a Maiquetía. Me monté en el carro y conduje aceleradamente hacia la empresa para tratar de contactar al supervisor antes de que se fuera a su casa, los nervios me abrumaron. En el trayecto casi atropello a un grupo de personas que se encontraban protestando por algo, no querían apartarse de la vía y aceleré tocando la corneta. Estaba ciego, desesperado. Al final logré pasar y llegué a la empresa donde contacté al supervisor.

Al día siguiente salí hacia Caracas vía Maiquetía. Me fui directo a la Morgue de Bello Monte donde estaba mi hermano y los restos de nuestro padre.

Una vez identificados positivamente los restos de nuestro padre, con la ayuda de la GN trasladamos sus restos a Margarita. Allí lo velamos esa misma noche y al día siguiente se le dio sepultura en el cementerio de Juangriego. Lugar donde descansa.

Fueron 2 años duros, dos años de angustias, de tristezas.

La desaparición de mi padre cambió la vida de la familia. Cambió mi vida. Cambié de trabajo, de hogar. Cambió la forma en que veo la vida.


[1] El Aeropuerto de la Isla de Coche lleva su nombre. Excelente persona, excelente profesional, mejor amigo.

[2] Ver recorrido de la avioneta

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