Qué no es y qué debe ser la persona {*} – Martín Heidegger

La persona no es una cosa, ni una sustancia ni un objeto. Al decir esto, venimos a lo mismo que señala Husserl cuando exige que la unidad de la persona tenga una constitución esencialmente distinta de la que poseen las ciencias naturales. Lo que Scheler dice de la persona, lo formula de los actos en la forma siguiente: «Jamás un acto es un objeto; pues es inherente a la esencia del ser de los actos ser vividos solamente en la propia ejecución y dados en la reflexión». Los actos constituyen algo que no es psíquico. Inherente a la esencia de la persona es el existir sólo en la ejecución de los actos intencionales, por lo cual no es, pues, esencialmente objeto.

Toda objetivación psíquica de los actos, por consiguiente, todo tomar éstos por algo psíquico, equivale a despersonalizarlos. La persona es algo que se da siempre como ejecutor de actos intencionales que están relacionados entre sí mediante la unidad de un sentido, y, por consiguiente, el ser psíquico nada tiene que ver con el ser-persona, pues los actos se ejecutan, mientras que la persona es ejecutora de actos. Mas, ¿cuál es el sentido ontológico de «ejecutar»? ¿Cómo se define de modo ontológico positivo la forma del ser de la persona? Sin embargo, no es posible reducir a esto sólo la cuestión crítica, sino que alcanza al ser del hombre en su totalidad, el cual se acostumbra a considerar como una unidad corpóreo-anímico espiritual. Cuerpo, alma, espíritu si bien pueden designar a su vez sectores fenoménicos susceptibles de aislarse en cuanto temas de determinadas investigaciones, y dentro de ciertos límites no hace al caso su vaguedad ontológica, en la cuestión del ser del hombre éste no puede ser obtenido mediante la suma de las formas del ser del cuerpo, el alma y el espíritu, que aún aguardan su definición.

Y hasta para el caso de un ensayo ontológico que opere de tal modo, será menester dar por supuesta una idea del ser de la totalidad. Pero lo que imposibilita la cuestión básica del ser del Dasein o dentro de ella desorienta, es el hecho de intentar una orientación fundada sólo en la antropología antigua y cristiana, en la cual, por causa de sus insuficientes fundamentos ontológicos, se pasan por alto hasta el personalismo y la filosofía de la vida.

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{*} Párrafo tomado del Capítulo I, Sección I, de Sein und Zeit (traducción de H. P. LL.).

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