El otro lado del amor – Flordaines Colmenares – @Flordaines

Suena una videollamada de WhatsApp:

Yo: Hola cosa, ¿cómo te sientes? ¿cómo llevas ese duelo?

Mi mamá con un rostro relajado como quien ha dormido a placer, bien arreglada como siempre, con una sonrisa me dice -Bien cosita, me cuesta creerlo, pero siento que me liberé… es que… debo confesarte algo: cuando el mago cayó enfermo y estábamos en el hospital yo, le pedí a Dios con mucha FE que, si era su voluntad llevárselo, que lo haga; si lo dejará en este mundo, que lo aliente, no quiero que me castigue con un hombre en cama… Y justo en ese momento, el mago dio un último suspiro y no se le sintió más el pulso. Pedí perdón a Diosito, pero es que hubiese sido peor si él seguía vivo y con tantas complicaciones.

Yo: -asombrada con tal suficiencia del argumento de mi mamá- bueno, realmente pienso que era mejor así, no sufrió más y partió en paz. Ahora te tocará enfrentar los retos de este mundo terrenal, revisar qué bienes dejó el mago aparte del apartamento y su oficina en Puerto Cabello…

Mi mamá: Sí, ya estoy montada en eso, y sin prisa, pero sin pausa saldrá todo.

Así comienzo esta historia o quizá reflexión.

Mi mamá Alis nació en Mérida, quedó huérfana de madre con tan sólo 5 años y mi abuelo era un productor de cacao quien no podía hacerse cargo de los 9 hijos más una recién nacida al quedar viudo. Mandó a mi mamá, la recién nacida y a un par de mis tías a casa de una profesora conocida de mi abuelo para que las criara y les diera educación. La vida para ellas fue como el cuento de la cenicienta, las puso a estudiar, pero también eran quienes hacían todos los oficios de la casa y no tuvieron igual trato con la hija de la profe, la cual no hacía nada y era la princesita de la casa. Ellas (mi mamá y mis tías) soportaron mucho maltrato hasta que decidieron irse siendo mayores de edad. Mi tía Ana se quedó en Mérida y conoció a quien es hoy su esposo y tuvo a mis dos primos. Mi mamá se fue a Barquisimeto donde su hermana mayor, mi tía Aura quien estaba viviendo con su entonces esposo y ya tenía a la mayor de sus 3 hijos. Así las cosas, mi madre, mi cosa como nos decimos amorosamente le tocó muy jovencita enfrentarse a la vida real. En Barquisimeto no duró mucho con mi tía porque ella, decidió separarse de su marido y volvió a Mérida, y comienza mi Alis a peregrinar buscando donde vivir y empezar a trabajar. Hizo curso de peluquería, vendió ollas Rhinaware, trabajó en tiendas y, en ese ir y venir se sentía abrumadoramente sola, desamparada, no vivió jamás calor de hogar, no supo lo que era sentir el cariño y protección de una madre, de un padre que la guiara, sentía que la vida se la estaba llevando por delante y que no podía dejarse porque se tenía sólo a sí misma. Se quedó en Barquisimeto fascinada por ser una ciudad (inicio de los 80) que estaba en franco crecimiento, un clima sabrosito, una vida cultural emocionante, ella una gochita, sintió que esa ciudad era para ella, lejos de esos páramos, de la finca de cacao, de la profesora que le dio tan mal trato. Un buen día viviendo ella cerca de la comandancia de policía, iba a desayunar sus empanadas con malta cuando reiteradas veces ve al Dr. Colmenares que siempre la saludaba y le sonreía. Ella se sentía halagadísima al ver que un hombre con ese porte y esa elegancia se dignara a saludarla, los que estaban ahí en ese puesto de empanadas lo conocían muy bien, porque siempre iba a desayunar empanadas de caraotas con queso, y un café blanco grande, pedía para llevar porque ajá siempre le llevaba a la asistente, o a algún colega. Un buen día, el Dr. le ofrece la cola a Alis, y la lleva al centro de Barquisimeto, muy caballerosamente la deja ahí y sin más la fue buscando en su mereces un día sí y otro también y Alis, quien se sentía sola en esa gran ciudad, al fin se sintió atendida, tomada en cuenta, y nada más que ¡Por un Dr!.

Donde estuvieran, llamaban la atención, porque Alis es muy bella, rubia, un cuerpo espectacular que comenzó a cuidar y el Dr. elegante, codiciado, todos tenían que ver con ellos… y la diferencia de edad era notable (32 años) pero a Alis eso no le importaba ella encontró en ese Dr. la estabilidad, la tranquilidad que necesitaba y decidió continuar sus amores con él hasta que un día Alis con 19 añitos se entera de que está embarazada.

El Dr. asume su rol, tienen una niña a la que llaman Flor y… comienza Cristo a padecer. El Dr. siguió viviendo su vida como si nada, no desamparó a Alis con la niña, pero él se seguía perdiendo en parrandas, mujeres lo perseguían, la perseguían a ella, el celaba muchísimo a Alis, no la dejaba tener amistades, ella tenía que vivir en función de él y a su manera.

Alis sufrió mucho porque no entendía cómo la vida se viviría de esa manera pero tenía a su niña y por ella aguantaría lo que fuera, porque su niña no iba a sufrir lo que ella, su niña tendría a su mama 100% y aunque no era la más cariñosa, más bien un poco tosca, se entregó a Flor, se puso a estudiar para asistente dental y trabajó con el Dr. vivía un suplicio con el carácter de él pero lo veía derretido de amor por Flor, las llevaba de viaje, los fines de semana eran de aventuras, de comer rico, de paseos, pero Alis se sentía de nuevo triste sola en ese apartamento full equipo en la Av. Venezuela, su único consuelo era ver a su hija, su cosita crecer sin las privaciones que ella tuvo, pero quería huir y lo intentó varias veces, pero volvía al suplicio porque no quería someter a su Flor a una inestabilidad, ¡no señor!.

En medio de tanta tribulación, tenía la florecita unos 5 años, Alis sale del edificio a hacer una compra en la frutería de al frente con ropa deportiva que le dejaba ver su buen cuerpo, y su cabello rubio con permanente se tropieza de frente con un hombre no muy atractivo, pero muy educado y una voz aterciopelada que la dejó helada por instantes… Era el mago sin capa ni varita que visitaba a unos vecinos de ahí mismo y quedó prendado de la belleza de Alis y no tardó en cortejarla, y hasta se encariñó con la niña que jamás le dio guerra porque ella, vivía soñando en su propio mundo.

De esa manera comienza para Alis una aventura sin igual, ese mago la tenía encantada con regalos, detalles, muchísimo romance, canciones de Ilan Chester iban y venían, Rocío Durcal y leonardo Fabio con su Clavel y la rosa, Alis sintió que esta vez sí había encontrado el amor, ese amor que vio en la telenovela Cristal o Ligia Elena, se daba cita con el mago en el apartamento y de ahí se iban con la niña a un restaurante que tenía una cabañitas bien discretas donde es fácil esconderse, o iban a Puerto Cabello a comer pescado frito y así vivía Alis su idilio, no le importaba casi nada, ella en el fondo es muy práctica y pensaba en su niña ¿qué me ofrece el mago? Ella no iba a dejar su estabilidad por una aventura, y el mago no le daba luces de algo más.

El mago en su momento le reprochaba a ella que siguiera con el XDr, pero Alis le decía ¿Qué me ofreces tú? Yo tengo una hija y no la quiero exponer a una vida inestable, él es su papá y la está criando y eso quedaba ahí. Pasaron años en ese plan hasta que Alis sale embarazada y eso desencadenó varios hechos que llevaron a la separación definitiva con el Dr. y a asumir una relación seria con el mago, quien a todas estas se mostraba como un hombre solo, y Alis se ilusionaba con esa idea porque con el Dr. pasó mucha roncha con ese mujerero detrás de él pero… como entre cielo y tierra no hay nada oculto, cuando la otra niña que se llama Alis tenía 3 años, aparece una mujer en la vida de Alis diciéndole que ella tiene 2 hijos con el mago ahí mismo en Barquisimeto y que ajá como van a quedar… eso a Alis la rompió en mil pedazos, Flor que veía al mago como otro padre y había sido tan noble con ella, también la devastó y marcó su visión del amor con sólo 18 años, hubo conflictos, el Dr. sabía todo el cuento por boca de la misma mujer que lo localizó y le contó todo, pasó esa tormenta, se fueron calmando esas aguas, Flor ya estaba en la universidad, Alis estaba creciendo, y la promesa de estar juntos era latente.

Seguían como en idilio, el mago sólo iba a la casa los fines de semana, y partía los lunes, así fue por años hasta que la niña Alis se graduó de bachiller con la máxima nota y quedó de una vez en la Universidad de Carabobo para estudiar Ingeniería Civil. Ahí deciden mudarse a Mañongo y hacer vida en familia. Flor ya estaba trabajando como Veterinario en los llanos, adulta hecha y derecha y así comienza una nueva etapa en la vida de Alis, donde de nuevo se encuentra con que el mago era un hombre muy celoso, machista, el día a día era un suplicio porque por machista no lavaba ni el plato donde comía, no dejaba que Alis tuviera vida social, le fiscalizaba las amistades no la dejaba tener novio (y ya era mayor de edad), no quería que saliera a fiestas cosa que es común, criticaba la vida libertina de Flor que cuando estudiaba se la pasaba de parranda en parranda y que eso se ve feo en mujeres, él no quería eso para su niña… La familia del mago (Bastante numerosa) en especial las hermanas no apreciaban a Alis, la veían como a una intrusa, sólo reconocían a la ex, pero así igual la invitaban a Alis a sus encuentros sólo para hacerla sentir incómoda… pero Alis es de armas tomar, es una gocha guerrera y no se les quedaba callada, y eso ocasionaba más discusiones con el mago, la vida en pareja se convirtió en una cárcel y de nuevo su único refugio es su niña Alis que está por graduarse, sufre por su Flor que siempre estaba lejos pero en el mismo país, ahora está a 8mil km… y de un momento a otro el mago cae enfermo, ella lo atiende, lo auxilia absolutamente, no se va de su lado, perdió 3 kg en ese corre corre de buscar insumos para él y en tan sólo una semana, el mago muere… y con él murió esa historia, donde alis vivirá una vida a su manera, donde de nuevo su refugio son sus dos hijas que son mujeres honestas, audaces, estudiosas, todo lo que ella quiso ser, viviendo a su modo, ahora la pequeña Alis tiene su novio y al fin lo puede llevar al apartamento sin la inquisición del padre, Alis siente que al fin se dedicará a conocerse a sí misma porque nunca tuvo tiempo para ello, la vida le llegó de zopetón y casi la atropella, le tocó renunciar a sí misma para sobrevivir y darle a sus hijas esa vida que ella quiso para ella y no tuvo.

En la videollamada, Alis elegantemente vestida de negro dice: Todo bien cosita, al fin dormí tranquila, he descansado y voy a retomar el gimnasio y la bailoterapia, ¡Mira como tengo el pelo! ¡nuuuuuu no me voy a abandonar!

Yo: bueno cosa, ahora eres la viuda alegre, llevas de 2/2  y soltamos la carcajada porque… crecimos juntas.

El Ocaso Autral.

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