Zuliana y Gocha. – @Resist_VZLA2017

#CuentoCorto

Cuando se divorció de la maracucha, José juró que JAMÁS se volvería a casar con una zuliana.

Firmaron los papeles y se propuso  reconstruir su vida.

Al poco tiempo, conoció a Miliber. Al presentarlos, ella se identificó como andina, de Mérida. Y además era arquitecta. José era ingeniero.

Ella era una hermosa gochita!

Paso el tiempo y hubo química. Comenzaron a salir juntos y después de unos meses decidieron vivir juntos. José tenía cierto miedo de volverse a casar. Pero al estar de acuerdo, comenzaron a buscar un hogar para los dos y la vida se les hizo muy cómoda, eran felices!

Después de un par de años, de estar juntos, tuvieron su primer bebé. Y a partir de allí la felicidad fue mayor. Eran una familia!

Y luego vino el segundo hijo.

A los 6 años de estar juntos, José pensó que había que darle mayor protección a sus hijos y mayor seguridad a su pareja.

Le propuso casarse y tras ella aceptar, acordaron que el matrimonio sería en la casa de los padres de ella en Los Andes.

Viajaron y organizaron todo para el matrimonio por civil.

Se reunió la familia y amigos cercanos y esperaron a la jefe civil que formalizaría la unión.

Llego el día y todos se reunieron en la casa de los padres de ella.

Se sentaron en la mesa preparada para el protocolo y la jefe civil procedió a leer el documento donde estaban identificados legalmente los contrayentes. José era de Caracas y Miliber era de Santa Barbara del Zulia.

José levanto la mano pidiendo la palabra y la jefe civil accedió.

“No puedo casarme!” Dijo José. 

Juré que no me casaría con una zuliana nunca más y acabo de descubrir que ella es zuliana!

Al decir esto, a la jefe civil casi le dio un infarto.

¡Los padres de la futura esposa no lo podían creer!

Sus lágrimas se asomaron a sus ojos. ¿Que estaba pasando?

Sin embargo, la futura esposa estaba tranquila. Miró a José y tomándolo de la mano le dijo,

– ya está bien de bromas! Entiendes?

La jefe civil los miró a los dos sin saber qué hacer.

Finalmente José le dijo,

– proceda por favor. Es cierto que yo me prometí que no me casaría con una zuliana y yo creía que ella era gocha.

– Pero proceda por favor.

Los declararon legalmente marido y mujer.

José terminó casado con una zuliana que hablaba gocho.

Y logró ser feliz!

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